La
Corrosión del Carácter
Richard
Sennett, sociólogo y profesor de la prestigiosa
London School of Economics es autor de algunos de los
ensayos más provocadores, arriesgados e incisivos
de nuestro tiempo sobre el trabajo, la familia y las
clases sociales. En su último libro aparecido
recientemente en España en la editorial Anagrama
titulado "La corrosión del carácter", Richard
Sennett realiza un análisis sobre las nuevas características
del trabajo en nuestros tiempos marcados por la globalización
y la nueva economía. También nos muestra
las consecuencias personales en el trabajador de esta
nueva forma de concebir el trabajo.
EL
GERMEN DEL CAMBIO CONTINUADO:
¿Como
podemos aprehender en nosotros mismos, y educar a nuestros
hijos en valores sólidos y duraderos si vivimos
en una sociedad impaciente y centrada en lo inmediato? ¿Cómo
sostener la lealtad y el compromiso recíproco
en instituciones que están en continua desintegración
o reorganización? La familia envuelta en esta
atmósfera de demolición continua, de cambio
vertiginoso, de absoluta y precipitada novedad en sus
vidas, de brevedad en las relaciones sociales , de no
compromiso, de superficialidad en las relaciones sociales,
se encuentra confusa es lo que llama Sennet en su libro
estar inmersos en un proceso de desintegración,
en el que la gente se encuentra "a la deriva". LA
NUEVA ECONOMÍA DICTA SUS PROPIAS NORMAS:
Antes
del nuevo paradigma impuesto por el modelo
neoliberal:
-
Los trabajadores vivían
bajo lo que Max Weber llamó "la jaula
de hierro", una estructura burocrática
que racionalizaba el uso del tiempo del trabajador
de forma que el trabajador disfrutaba de
una seguridad y estabilidad laboral hasta
llegada
su jubilación y después disfrutaba
de una pensión estatal.
Hoy,
inmersos en las reglas dictadas por la "Nueva Economía":
-
A los trabajadores se les exige un comportamiento ágil,
estar dispuesto a cambiar continuamente
de tarea y de puesto de trabajo. -
El trabajo seguro y
estable dentro de una misma empresa
es algo prácticamente
imposible de conseguir.
LA
CORROSIÓN DEL CARÁCTER.
La
inestabilidad imperante en el mundo laboral,
la debilidad de
los valores duraderos antes asumidos por los
trabajadores con sus empresas (lealtad, compromiso
recíproco,
fidelidad, carga emotiva, honorabilidad, objetivos
a largo plazo) provocan en el trabajador una confusión
de sentimientos y un conflicto interior. Los trabajadores
ya no pueden encontrar sólidos fundamentos,
valores perdurables, proyectos ilusionantes y estables
en los que apostar y consagrar su vida. Este debilitamiento
de las ilusiones, este cambio espasmódico
sin descanso supone una pérdida de los valores éticos
en los individuos. El carácter de los individuos,
basado en los compromisos duraderos a largo plazo,
en los comportamientos personales fundamentados
en la experiencia emocional está viéndose
seriamente atacados. El trabajador/a, el ciudadano/a,
el padre, la madre de familia está viendo
como es desprovisto de "carácter". Se sienten
tan sólo peones dentro de un tablero de
ajedrez donde son trasladado de un lugar a otro
según las exigencias de la partida (mercado).
Sin ser consultados, sin explicarles el porqué,
sin conocer los efectos del cambio, obedecen complacientes
a las fuerzas invisibles que así lo deciden.
El
mundo que se nos dibuja en la sociedad de la nueva
economía es un mundo fragmentado, donde
no existe la ocasión de fijar los acontecimientos,
de sentir algo profundamente como nuestro, de ser
protagonistas o actores de nuetras vidas y no sentirnos
meros espectadores que no controlan su propio destino,
un donde no existe tiempo suficiente para sentirse
integrado plenanamente en ningún proyecto
duradero e ilusionante. Un mundo apático,
borroso, sin aristas, liso y gris, programado de
antemano, artificioso y uniformado, donde ya no
queda ningún resquicio que te permita ser
tu mismo. Richard Sennett a través del análisis
del proceso transformador que está sufriendo
el sistema productivo en los últimos años
en EEUU y Gran Bretaña y en menor medida
en el resto de Europa, nos describe muestra los
entresijos del mundo del trabajo de esta "la nueva
economía" así como sus repercusiones
directas en las vidas privadas de las personas.
El fenómeno de la "globalización" (el
mercado global) y la revolución tecnológica
(las nuevas tecnologías) en la que nos encontramos
inmersos está provocando importantes transformaciones
en el mundo laboral:
CAMBIOS
Y MÁS CAMBIOS:
-
EN EL TRABAJO
-
El lema imperante en la nueva economía
es "Todo es cambio", "Todo a corto, nada a largo
plazo". Este mensaje de cambio continuado se aplica
con ímpetu en el mercado de trabajo. Esta
nueva forma de enfocar las relaciones económicas
provoca la instauración de un rápido
cambio institucional (organizaciones y empresas.
Los trabajos cada vez son más inestables
y más breves. Las reestructuraciones de
plantilla, los ajustes de personal por modificaciones
en la demanda se están volviendo en algo
común. De esta forma el principio del "corto
plazo" corroe la "confianza", la "lealtad" y el "compromiso
mútuo".
Todo
marcha demasiado rápido para que estos valores
puedan funcionar. - La inexistencia de vínculos
sólidos con la empresa, la imposibilidad
de mantener una sociación larga, impiden
la posibilidad de contraer compromiso con los demás.
Las relaciones laborales cada vez se basan en lazos
débiles y de corta duración. Para
hacer frente a las realidades actuales: trabajos
basura de brevísima duración, extrema
movilidad laboral, despidos por ajustes de plantilla...etc,
el "desapego" y la "cooperación superficial" son
una -armadura- mejor que el comportamiento basado
en los valores de "servicio" y "lealtad".
-
TAMBIÉN FUERA DEL TRABAJO:
El
lema "Nada
a largo plazo" trasladado al terreno de la familia,
significa:
-
no
comprometerse completamente
-
no
sacrificarse e involucrarse en los problemas
de la familia
-
cambiar
continuamente y ocultar los problemas gracias
a unas relaciones superficiales y engañosas.
- huir
y no afrontar las dificultades
-
no
apostar pacientemente por reparar los daños
y alimentar los lazos familiares día
a día.
La
sensación de muchos ciudadanos inmersos
en este proceso que vacía a la vida de contenidos,
y al que nos empuja la "moderna economía" como única
forma de supervivencia , es la de encontrarse "a
la deriva". Sin rumbo definido , una vida interior
y emocional en continua degradación , en
serio proceso de demolición. A esta preocupante
situación contribuye:
-
La
amistad fugaz, basada en las relaciones débiles
, asépticas, meramente funcionales.
-
La
no pertenencia real a ninguna "comunidad local"
-
La
imposibilidad de encontrar tiempo para uno mismo
y para la familia. (el trabajo o su búsqueda
roba todo el tiempo del día).
-
El
poco contacto entre padres e hijos. Los primeros
pasan la mayor parte del día en los
despachos de sus trabajos.
- La
movilidad laboral continuada que supone la
pérdida de amistades y de raíces
en los casos de cambios sucesivos de residencia.
Este "estado de las cosas" está empujando
a la familia a un estado de "crisis" y "anarquía".
CONFLICTO
ENTRE LA FAMILIA Y EL TRABAJO:
Los
valores imperantes en el mundo de la nueva economía,
por el que se gobiernan las relaciones en el "trabajo" son
completamente contrarios a aquellos valores éticos
en los que hasta ahora venía apoyando
la "familia". El débil grado de "autoridad" y "compromiso" del
moderno lugar de trabajo, se transmite a todas
las relaciones sociales , entrando subrepticiamente
en el mundo interior de la familia. La falta
de "autoridad" y de "orientación" en la
educación que reciben los niños,
contribuye así mismo en la desorientación
y confusión de los jovenes. La televisión
con el bombardeo continuado de sitauciones extremas
de violencia y sexualidad aumenta la confusión
y contibuye a desvirtuar aún más
la realidad. Los padres se encuentran desprovistos
de "autoridad", inmersos en un proceso de cambio
vertiginoso, donde nada es lo que parece y lo
que hoy es negro mañana es blanco, donde
el compromiso es algo ilusorio y la lealtad da
risa.
Lo único
que se cuida es el rendimiento rápido
y las relaciones fluidas (desprovistas de sustancia,
fáciles y cordiales, que no originen el
mínimo conflicto). "¿Cómo
proteger las relaciones familiares para que no
sucumban a los comportamientos a corto plazo,
al modo de pensar inmediato, al débil
grado de lealtad y compromiso, que caracterizan
al moderno lugar de trabajo?". "El capitalismo
del corto plazo amenaza con "corroer" el carácter
de sus trabajadores, en especial aquellos aspectos
del carácter que unen a los seres humanos
entre sí (la amistad, la confianza, la
lealtad, la sensación de ser útil,
de pertenecer a una comunidad cohesionada, la
ilusión en proyectos colectivos y duraderos,
el compromiso, la honradez, la finalidad de los
propios actos, la búsqueda de la recompensa
futura (a largo plazo) a cambio del sacrificio
inmediato etc....) y que brindan a cada uno de
ellos una sensación de un "yo" sostenible."
LA
TRAMPA DEL TRABAJO:
La
incertidumbre, el riesgo inherentes en nuestros días al
trabajo, se consideran como un desafío que
vencer. Sin embargo estas formas de comportamiento
flexible
no sirven en el papel de padre, o de miembro integrado
plenamente en una comunidad. Lo que todos de alguna
forma buscamos es poder mantener unas relaciones
sociales estables (sin sobresaltos) y poder ofrecer
a nuestros hijos una orientación fiable
y duradera. Los vínculos rotos del trabajo,
la imposibilidad de lograr unas relaciones sociales
estables con amigos y vecinos debido a la falta
de tiempo y al cambio continuado de empleo y ciudad,
así como la culpabilidad e impotencia por
no atender con más dedicación a los
hijos (convertidos en "ratas de centro comercial")
hacen que nos encontremos atrapados en una trampa,
de la que es dificil escapar, una trampa que
nos mantiene atrapados entre el trabajo y la
vida personal.
Y
LO PEOR DE TODO ES QUE NOS SENTIMOS CULPABLES:
La
falta de coherencia de la vida, ante tanto cambio
no deseado, nos impide sentirnos a gusto. Y ante
la desazón, nos preguntamos que es aquello
que falla. Analizamos la situación y ante
hechos objetivamente no controlables tales como:
La aparición y desaparición fugaz
de los puestos de trabajo ante fusiones y desintegraciones
de empresas que siempre llevan aparejados reestructuraciones
de plantilla y despidos. Y ante estos acontecimientos
inesperados nos culpabilizamos de las consecuencias
que tienen en nuestra vida. La nueva economía
nos agita, nos disloca, nos empuja, nos sujeta,
trastoca nuestra vida de tal forma, que resulta
muy dificil encontrar la estabilidad armoniosa.
Y por si fuera nos hace sentirnos culpables de
nuestro fracaso. "El comportamiento flexible que
ha traído el éxito en los negocios
está debilitando el -carácter- de
quienes trabajan." El resumen esquemático
de las ideas que Richard Sennet suscita entorno
al "trabajo" en nuestros días podría
ser el siguiente: La nueva concepción del
mercado de trabajo en el escenario de la "nueva
economía" exige al trabajador sobre todo
mayor flexibilidad dentro de su puesto de trabajo
lo cual trae las siguientes consecuencias:
- Mayor
flexibilidad - aumento de los riesgos asumidos
- ansiedad
- Flexibilidad
supone que los trabajadores estén abiertos
al cambio -imposición de mayor agilidad
de comportamiento - inseguridad - mayor ansiedad
- Flexibilidad
- ajuste (remodelación) de plantilla -
movilidad laboral - cambio continuado - ansiedad
- Flexibilidad
(capitalismo flexible) - término utilizado
para suavizar la opresión que ejerce el
capitalismo sobre el mundo laboral - creación
de mayor inseguridad ante la no consecución
de un trabajo estable o miedo a la pérdida
del existente - inestabilidad emocional (desintegración
del trabajador como persona tanto dentro de la
familia como en su comunidad)
- Flexibilidad
- pérdida del la lealtad y compromiso
duradero con las organizaciones o empresas -
confusión de sentimientos - pérdida
de la carga emocional o de la involucración
sentimental con el trabajo - con la laboriosidad
y con la dedicación a una carrera profesional
a largo plazo - la carrera profesional ahora
está completamente fragmentada, insegura
y maleable y ya no es consagrada a una única
organización.
Todos
estos factores nos llevan a la pérdida progresiva
de nuestro más valioso tesoro, nosotros
mismos, nuestro carácter o personalidad,
a la desintegración o "corrosión
del ser". 
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