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Oskar Kokoschka

Nació en Pöchlarn, una pequeña localidad junto al Danubio en Austria, en 1886.

Estudió en la escuela pública e Viena gracias a una beca. Allí asistió a la Escuela de Artes y Oficios.

En aquel tiempo, en el ámbito artístico, destacaba el movimiento de la Sezessión. Kokoschka era un gran admirador de Klimt y en 1908 expuso junto a él.

Kokoscha también conoció al arquitecto vienés Adolf Loos quien le introdujo en los círculos literarios donde le fue presentado Karl Kraus. Su amigo Loos le transmitió sus inclinaciones artísticas contrarias a la ornamentación.

En 1911 Kokoschka, expuso sus cuadros en Viena. Su trabajo no fue bien recibido por el público y la prensa conservadora. Ese mismo año comenzó su historia de amor con Alma Mahler (viuda del músico Gustav Mahler). Su relación resultó apasionada y tempestuosa.

Esta intensa relación es reflejada en su cuadro de 1914 "La esposa del viento (Tempestad)" donde un torbellino de colores y emociones envuelven a las figuras de los dos amantes que aparecen abrazadas sobre una barca solitarias abandonada a las olas.

En 1914 Oskar se separa de Alma y se enrola voluntario en el ejército donde es herido gravemente. Su recuperación se desarrolla en diferentes hospitales de Viena y Dresde. Es en Dresde done es acogido por el círculo de Käthe Richter y donde permaneció una larga temporada como profesor de la Academia.

La vida cada vez le resulta más carente de interés. La ciudad no le satisface encontrando las relaciones humanas y la atmósfera circundantes demasiados pobres, absolutamente limitadas y restringidas.

Kokoscha a través de su obra mantiene una continua búsqueda de sí mismo. En sus autorretratos

mantiene una comunicación íntima con su trágica soledad tratando de descubrir el misterio de la vida y de la muerte.

Toda su obra tanto en cuanto a su técnica como a la temática gira entorno a la soledad del hombre y la autodestrucción.

Sus personajes se caracterizan por rostros de rasgos exagerados expresión de su personalidad, sus experiencias y pasiones.

Expresiones absortas, inquietas e insatisfechas donde la figura y el espacio bailan y fluctuan recíprocamente dentro del cuadro. Este efecto de inestabilidad lo consigue gracias a pincelas flojas y amplias.

Para Kokoschka el movimiento físico de los cuerpos es tan sólo puro reflejo del espíritu, de la moralidad del alma.

En 1924 Oskar Kokoschka abandona la Academia de Dresde y decide valerosamente cambiar radicalmente de vida. Y decide viajar frenéticamente por todo el mundo. En 1934 se traslada a Praga donde escribe el cuento autobiográfico "La herida". Mientras tanto en Alemania, más de 417 de sus obras son censuradas.

Por entonces Kokoschka toma partido respecto a la Guerra Civil española con el cartel " Ayudad a los niños vascos" y dos dibujos sobre García Lorca y La Pasionaria.

Con la invasión nazi de Praga en 1938, Oskar Kokoschka abandona la capital checa en dirección a Londres donde sin un céntimo ha de empezar desde cero. Fue una época de gran impulos y compromiso político para Kokoschka.

En 1947 obtuvo la nacionalidad británica y reanudó sus viajes de forma continuada hasta el final de su vida. Murió el 22 de febrero de 1980.

LOS RETRATOS DE KOKOSCHKA

Los rostros de los personajes que retrata Kokoschka están marcados por intensos rasgos fisionómicos. La deformación formal, la estructura de los colores son los rasgos característicos en la técnica empleada.

Lo más importante para Kokoschka es iluminar, sacar a la luz, la psicología del retratado mucho más que plasmar los pequeños detalles físicos.

La captación inmediata de la "fuerza emotiva" (*) tan sólo sugerida o vislumbrada a partir de la observación de la realidad es el principal cometido de Kokoscha y de los miembros del grupo expresionista aleman "Die Brücke" (El puente).

Kokoschka fue uno de los representantes más representativos de esta corriente y sus objetivos consistían en la búsqueda expresiva más alla de todo formalismo e impedimento naturalista.

(*) La realidad se transforma en el cuadro hasta convertirse en un símbolo de la expresión.

La exageración de las formas , la conmoción de los gestos de sus retratados muestran las tensiones existenciales, los estados psicológicos etc.

La fuerza de las pinceladas, el entrecruzamiento de los trazos y de los colores son el vehículo utilizado para desvelar la carga psicológica de sus personajes.

LA PINTURA EXPRESIONISTA DE OSKAR KOKOSCHKA

A través de sus cuadros expresionistas se vislumbra su particular concepción del mundo:

1.- La tumultuosidad de las cosas y las personas expresada a través del torbellino de átomos en los que se compone y descompone la realidad pictórica de Kokoschka.

2.- El amasijo de trazos de color se agita en sus cuadros para comunicarnos un sensación de inmediatez, de momento fugaz.

KOKOSCHKA, SIEMPRE FUE CONTRACORRIENTE

La pintura de Oskar Kokoschka siempre fue contracorriente mostrando la realidad desde un punto de vista poco agradable y nunca conformista.

No se sometió nunca a los dictados de la moda y recordó siempre la existencia del dolor y los males que atormentan el alma humana, creando dudas y desagradables interrogantes en contra de las reglas y los roles impuestos por una sociedad aburguesada tan sólo preocupada por el bienestar físico y dominada por la éstupida frivolidad.

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