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Gertrud o la incomunicación

GERTRUD (1964) extraordinaria película de Carl Theodore Dreyer hace gala de un guión repleto de diálogos muy precisos e inteligentes entorno al significado de la vida, el amor y la decadencia en la pareja.

Gertrud incide en su contenido en uno de las tragedias que asolan nuestras vidas: La incomunicación y sus consecuencias en nuestro carácter, en nuestro estado de ánimo, también sobre la imposibilidad de vivir de forma libre, de la terrible tragedia de una vida malgastada entretenida en ocultar los deseos, en acallar los gritos del corazón.

Gertrud nos trasporta a una atmósfera fría y desalmada, desposeida de sentimientos. Nos encontramos a principios del siglo XX inmersos en el mundo de la alta burguesía compuesta de profesionales liberales, de personas ricas e influyentes. Se trata de un país del Norte donde el puritanismo protestante se puede respirar en cada rincón. "Gertrud" nos muestra un universo aséptico donde los cuerpos pálidos y rígidos caminan con paso elegante a través de lujosos salones de enormes mansiones. Allí no hay espacio para el calor humano, para los pensamientos sinceros, para los m‡s profundos deseos.

En "Gertrud" se refleja esa imposibilidad que todos nosotros alguna vez sufrimos de expresar aquello que late en nuestro interior, de dejar libres nuestros sentimientos. La falta de entendimiento, la desaparición del lenguaje fluido y sincero, la soledad, el individualismo son problemas que aquejan cada vez con mayor fuerza la sociedad occidental. Las dificultades que encontramos en nuestras vidas para transmitir nuestros sentimientos son algo común a todos nosotros. En nuestra vida cotidiana, los obstáculos para mostrarnos de una forma "genuina" son diversos.

Los múltiples condicionantes, las necesidades ficticias que nos acosan representan poderosas fuerzas que nos obligan a adoptar comportamientos extraños y distorsionadores de nuestra verdadera y natural disposición, a practicar cientos de estúpidos juegos, ocultos siempre detrás de máscaras que ahogan nuestro corazón. Esta gravosa labor diaria consume nuestra limitada energía, arrojando nuestras mentes en un oscuro laberinto. Los conflictos entre lo que hacemos y lo que realmente, por nuestra inclinación natural, deseamos hacer, se acrecientan incubando el germen de la angustia, de la insatisfacción y el desánimo.

El proceso es recurrente y día a día con paso lento mina nuestro caracter, haciéndonos vulnerables y enfermos. El mal se agrava, sumidos en la desesperanza, el ánimo debilitado, las fuerzas cada vez son más escasas. ¿Cómo evitar no sufrir el contagio de todos aquellos que ya lo dieron todo por perdido, que decidieron abandonar, vencidos. Y que desde ese momento desarrollan sus vidas inmersos en la monotonía, el conformismo y la rutina ? ¿Cómo mantenerse firme ante la degradación progresiva de las ideas, ante la desidia, ante el adocenamiento, ante la mentira.? ¿Qué hacer para desterrar el miedo a "comunicarse , a desvelar la parte escondida, la parte más enriquecedora y fructífera de cualquier persona ?¿Qué hacer para liberar a nuestro espíritu del miedo y el desaliento?

Gertrud, la protagonista de esta excelente película, necesita amar para sentirse viva. La hipocresía, la artificialidad, la simulación son los pilares, hasta hoy, que sustentan su vida de pareja con un hombre honorable y poderoso que está a punto de ser nombrado ministro. Pero Gertrude, ya no aguanta más, su alma se asfixia en esa atmósfera tan superficial, tan temerosa de descubrir los verdaderos sentimientos. Para Gertrud es imposible soportar por más tiempo el ocultamiento, la muerte lenta en su interior de ese amor que siente por otro hombre. Ese gran amor, ese gran deseo que corre por su interior como un torrente de magma que circula por dentro de un volcán buscando escape. Gertrud ya no puede seguir secuestrando el alma, amordazando la pasión, renunciando a la vida.

Porque ¿qué es la vida sino amor? Gertrud en un momento haciendo balance de su existencia nos dice: "En la vida hay una sola cosa importante y esa es el amor. El amor y nada más" Pese a que algunas veces lo lamentemos. Pese a que muchas personas quieran engañarse, ignorándolo, el amor es el principio y el fin de nuestras vidas. Nuestras vidas, sin embargo, se encuentran atrapadas dentro de otras actividades que nada tiene que ver con el amor, la comprensión y entendimiento con los demás. Incluso, las pautas o normas de conducta de nuestra sociedad se cimentan en valores que impiden o dificultan el desarrollo de esta imperiosa necesidad que el hombre sufre.

Los valores imperantes en nuestra sociedad no nos ayudan demasiado a "comunicarnos" con los demás, a "compartir", a "experimentar", a " desarrollar nuestro espíritu" a "hacer crecer nuestro alma", a "perfeccionarnos", a "ser más humanos", "en definitiva a sentir".

La desconfianza hacia los demás, el miedo a ser heridos, engañados, defraudados, burlados, también ignorados o traicionados. Así de esta forma nos mostramos fríos y distantes. Construimos un caparazón para que nos protega de ese mundo que consideramos hostil. La coraza cada vez pesa más en nuestro alma, sumiéndonos en la soledad, perdiendo toda esperanza. Se nos olvidan las palabras, ya nadie habla, el silencio por único compañero. El silencio temido y el ruido de los electrodomésticos. Solos y tristes no queda otro remedio que adorar el dinero. Ser un tanto cínicos y egoistas como única arma para soportar el doloroso ostracismo. Como consecuencias de ese terrible desasosiego de sentirte incomunicado, olvidado, preso de la indiferencia vuelves a equivocarte y te obsesionas de nuevo con "poseer" y "acumular" para ser más, para sentirse más fuerte, menos vulnerable. En el fondo tratas de sentirte superior a los demás para demostrales que aún existes. ¡Cuanta inseguridad, cuanta tragedia , cuanto vacío existencial se esconde detrás de la furiosa carrera consumista en la que nos encontramos inmersos!

Para "ser" no es necesario "tener", sino lo absolutamente imprescindible. "Consumir" de forma compulsiva emociones prefabricadas por profesionales que nos venden sueños, es el único método que conocemos para obtener nuestra dosis de pasión. Aquello de que carece nuestras vida se nos da a cambio de un poco de dinero a través de películas, concursos de TV, prensa del corazón, realities-show y otros elaborados engendros. Todos ellos sustitutivos de la vida emotiva, de la que nos vemos desprovistos. Nos han robado lo más preciado que teníamos, nuestra capacidad de sentir muy fuerte, la posibilidad de alcanzar el goce de la vida. A cambio de los sentimientos de los que ya no somos dueños tenemos el humo, el ruido, la prisa, la soledad, la crispación, la mentira, el resentimiento.

A continuación mostramos unos breves versos, esperando que nos puedan servir de reflexión:

El corazón en silencio
Somos almas indefensas atrapadas en extraños cuerpos
Cuerpos que actúan como oscuros recipientes
que atrapan la luz en su interior para siempre.
Obstaculizando y distorsionando después
cualquier intercambio con el exterior.

 

Cuerpos inflados, mentes confusas,
miembros de hierro.

 

Es el tiempo de escuchar el silencio,

ahora deseado, es la hora de sentir de nuevo.

Para terminar aparecen algunas de las sentencias que en boca de los protagonistas se muestran a lo largo de la película. Tan sólo se trata de opiniones categóricas pronunciadas por los personajes de "Gertrud", esencialmente por ella y por su marido.

  • "Las cosas nunca ocurren como uno las imagina"
  • "Tu sólo querías placer carnal y no amor"
  • "El amor de la mujer y el trabajo del hombre son enemigos de principio"
  • "Un hombre que se hace famoso desprecia el amor de una mujer"
  • "El amor es sufrimiento, el amor es infortunio. La felicidad no es posible en el amor. Mi corazón hace tiempo que está muerto"
  • "En la vida sólo hay la juventud y el amor, y también una dulzura infinita y una felicidad apacible"
  • "En el mundo solo existen dos cosas el amor y la muerte"
  • "Nunca cuidamos lo suficiente aquello nunca querríamos perder, aquello que más queremos"
  • "Hay personas que se pasan toda su vida soñando, mientras que otras desbordan actividad. No obstante la vida se nos escapa lenta e inexorablemente, independientemente de como la vivamos"
  • "El amor es casi siempre cosa de uno y ocasionalmente de dos"

Respecto a esta última sentencia cabe apuntar como comentario:

A veces ocurre, con más frecuencia de lo deseado que nuestra pareja no nos entiende. La mayoría de las parejas son dos almas perdidas, pese a la convivencia diaria, ajenos el uno del otro. Son dos islas pequeñas, que habitan una cercana de la otra pero separadas por un proceloso y traicionero oceáno. Siempre, a lo largo de nuestras vidas nos encontramos solos, nunca llegamos a conocer de los demás sino pequeños retazos de su ser. Siempre que tratamos de desvelar el misterio, la verdad de los demás, incluso del ser más querido, del ser siempre amado, nos encontramos con insalvables barreras: Nuestros cuerpos y mentes son limitados o al menos no sabemos hacer el uso más deseado de ellos. Nos encontramos una vez más atrapados en las redes perversas de la incomunicación.

Recomendación: Llorar todo los días un poco más. Ablanda el corazón y nos ayuda a acercarnos a los demás.

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