|
Cuando
en los años setenta, España presenta una apertura
de la censura, surge, dentro del campo de las revistas eróticas,
un mercado nuevo que rápidamente crece en nuestro país.
Las revistas con señoras ligeritas de ropa crecen como la
espuma y, a su lado, nacerán una serie de revistas que unirán
el erotismo y el humor dentro del mundo del cómic. Son muchas
las historias que dibujo Azpiri en esta época, principalmente
para revistas como la titulada Muerde, y será aquí
donde se enfrente, por primera vez, a la figura de los clásicos
del terror (hoy en día recuperados en el álbum Coxas
de Miedo editado por Alberto Santos Editor). Desde entonces, si
descontamos una pequeña anécdota al intentar publicar
en la editorial Warren, hasta el Fantasma del Palacio realmente
no se había producido una nueva aportación, dentro
del campo del terror, por parte de Alfonso Azpiri. "Hice una
historia para las publicaciones de la editorial Warren donde salía
un negrito con los ojos muy abiertos, porque estaba viendo unos
muertos, pero la situación en Estados Unidos era tal que
parecía que aquel pobre no podía desorbitar los ojos,
total que le dibujaron unos párpados encima, terminando con
una cara de gilipollas, porque no se sabía ni siquiera a
donde miraba".
Este
inicio frustrante en el campo del terror sería, a la par,
su primer contacto con un trabajo realizado en blanco y negro, con
una gama de grises, técnica que no había repetido
hasta que se plantea realizar el Fantasma del Palacio: "estoy
acostumbrado a trabajar en color y por lo tanto ha decidido trabajar
con grises al igual que si fuera en color, pues me permite mejor
dar las formas y volúmenes de los objetos y las personas".
Aunque
aquel fue un trabajo de línea con manchas grises para resaltar
, en la nueva concepción de las historias de terror Alfonso
ha ido más lejos: "he jugado con las sombras dando un
mejor juego de luces, como si fuera una vuelta al cine en blanco
y negro, una vuelta a la Universal"
Esta
concepción cinematográfica, que claramente se presenta
en esta y en cualquiera del resto de las obras de este autor, son
la base de la filosofía de su trabajo: " con
los grises he buscado una mayor movilidad en la historia, que se
nota incluso en la evolución de la gama que se va produciendo
desde las primeras páginas hasta las últimas".
El
mundo del cine y el mundo del cómic han estado siempre muy
unidos. En ambos casos la representación de una historia,
por medio de imágenes, ha hecho que fueran creciendo y evolucionando
de forma paralela. El que en un caso la imagen fuera estática
y en el otro la imagen estuviera en movimiento, son dos ideas que
no han sido causa de una separación, entre estos dos campos,
y para autores como Alfonso Azpiri esta relación ha estado
siempre muy clara: "hacer una historia dibujada es como
hacer una película, tu pones los actores, los escenarios,
incluso la música, pues yo siempre trabajo con música
y cada canción me inspira unas ideas diferentes que dibujar",
y la realización del Fantasma ha sido totalmente con una
cadencia cinematográfica. los textos de apoyo son pocos,
porque el texto de apoyo que te dice lo que estas viendo no tiene
sentido, ha de ser la propia viñeta la que te cuente la historia
facilitando más el dinamismo de la lectura. El único
texto de apoyo que aparece es en el que se habla de un año
después- el cual es necesario para mantener el ritmo de la
narración".
|