| El
fantasma del Palacio
En
los años ochenta una de las primeras revistas dedicadas al
estudio del cómic, que se movía entre el fanzine y
la idea de una revista profesional, llamada Campillo, titulaba una
entrevista realizada a Alfonso Azpiri con unas palabras que, de
forma profética, han definido su trabajo: "LA CALIDAD
POR EL TRABAJO".
En
1971, con "Dos fugitivos en Malasia", según un
guión de Sesén, publicado en la revista Trinca, inicia
su andadura dentro del mundo del cómic "los dibujantes
de nuestra generación hemos vivido con los tebeos, e intentábamos
copiar aquellos dibujos. Yo me pasaba las horas copiando los dibujos
de las Aventuras del FBI, e incluso hoy en día guardo una
historia de cuatro páginas que hice imitando estas historias".
Una vida siempre con el lápiz en la mano: de siempre he estado
dibujando pero existe un parón entre los diez y los dieciséis
años. Después de este tiempo redescubro los nuevos
tebeos con Enric Sio y Esteban Maroto, en delta 99, ya no eran los
cuadernitos con los que habíamos crecido sino que había
una composición de página y una manera de contar las
historias de forma diferente".
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Su
inicio dentro del mundo del cómic se mezcla con su etapa
de músico. Con su carrera de piano terminada, empieza a tocar
en un grupo, pero la nueva etapa del mundo del cómic le devuelve
a los lápices:tras acostarnos a las cinco de la mañana
mis compañeros dormían hasta muy tarde, pero yo me
levantaba a las diez para ponerme a dibujar, e intentaba lo que
hacían los nuevos autores, contar historias".
Con
una carpeta bajo el brazo se recorre las diferentes editoriales
buscando una posibilidad de publicar: "y desde entonces es
que ya no se hacer otra cosa".
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