James
Ensor
James
Ensor nace el 13 de Abril de 1860 en el balneario de Ostende,
en la costa belga. Crece en un país con una monarquía
joven (el rey Leopoldo II) y donde la iglesia lucha por
no perder su influencia. Un país donde se desarrolla
una rápida industrialización y donde aparecen
fuertes tensiones sociales entre dos grupos étnicos:
los flamencos y los valones.
La
vida familiar de Ensor está marcada por la mezquindad, la ausencia
de sentimientos y la desconfianza... Es posible que esta
fuera una de las razones por las cuales Ensor no se casó.
Ensor
no fue un buen estudiante, únicamente en las clases de
dibujo y pintura da muestras de talento. A los 16 años
su padre le hace ir a la Academia de Pintura de Ostende,
donde puede trabajar con modelos: al año siguiente
se matricula en la Academia de Bruselas.
En
1883, Ensor conoce al físico Ernest Rousseau, un crítico
radical de la sociedad, simpatizante con el anarquismo
y profesor de la Universidad Libre de Bruselas. En casa
de Rousseau se reune la vanguardia de la cultura de Bruselas.
Los contertulios liberales y de mente abierta discuten
sobre política y otras grandes ideas: la iglesia,
los descubrimientos científicos, las ideas socialistas
etc... El espíritu de la casa de los Rousseau ejerce
una influenicia decisiva en las ideas de Ensor. El carácter
obstinado de Ensor, su talante crítico y su temperamento
anarquista encuentran en estas reuniones una fuente de
inspiración.
De
regreso a Ostende, trás sus estudios en Bruselas, Ensor
instala un taller en el desván de la tienda de recuerdos
de su madre.
Ensor se preocupa
por la luz y trabaja con ella para reproducir sus propias
emociones.
Aunque
todavía
a comienzos de los 80, Ensor pinta preferentemente temas
tradicionales como retratos, vistas de Ostende y marinas,
ya se pueden descubrir importantes cambios. Poco a poco
el artista desarrolla un modo de ver acentuadamente personal
que le permite liberarse de la estrechez y raquanería
de su entorno y que culminará en sus famosos CUADROS
DE MÁSCARAS. En lo grotesco y lo teatral, en la
caricatura y la sátira será donde Ensor encontró el
medio de expresión adecuado. Esta visión
del mundo, radical, sarcástica e insolente que plasma
en sus obras funcionan como válvula de escape en
Ensor para poder soportar la trsiteza de lo cotidiano y
poder llevar una vida convencional y burguesa, sin enfrentamientos
públicos con sus vecinos y colegas pintores.
En
sus cuadros desenmascara lo grotesco y vulgar de lo cotidiano
yle opone
su propio mundo imaginario y fantástico.
El
lenguaje pictórico de Ensor,es en ocasiones sumamente áspero
y hermético. Sus opiniones son crípticas
y contradictorias, irónicas y mordaces al igual
que sus pinturas.
Junto
con las máscaras, la muerte está también siempre
presente en los cuadros de Ensor. En ocasiones él
mismo se representa como un esqueleto.
El
pintor belga está considerado de forma generalizada como el extraño
creador de máscaras, paisajes y naturalezas muertas.
Por otra parte es un gran artista desconocido en el plano
de la obra gráfica (grabados).
Ensor,
siempre inconformista, trabajo toda su vida, prácticamente
aislado de las corrientes artísticas de su tiempo:
el realismo de Courbet y de los impresionistas de Monet.
Nos encontramos ante la figura de un hombre aislado, apartado
del mundo cuya obra sigue desconcertando al público.
Su
pintura se caracteriza por su gran expresividad, por la
alusión
a formas y personajes fantásticos, así como
por la aparición de tonos chillones y por su capacidad
provocadora.
Su
visión
persoal de las cosas influyó en numerosos artistas
del siglo XX: Emil Nolde. Paul Klee, George Grosz y Albert
Kubin.
Ensor
crea un universo subjetivo y fantástico. Su manera
de tratar en sus cuadros a las autoridades establecidas,
de
forma un tanto irrespetuosa, escandaliza a todo el mundo.
UN
MUNDO ABSURDO POBLADO DE MÁSCARAS
Caras
ridículas
y grotescas; ridículas, feas y acuciantes también
amenazadoras. Son los gestos de una marea humana, una masa
informe que arrolla todo a su paso.
Una multitud
que acosa y persigue a Ensor.
Narigudos,
rostros embrutecidos, criaturas deformes son representadas
en las famosas máscaras grotescas que sonríen
maliciosamente. Ciudadanos que emiten ex-abruptos. Insultan
expresando a si su rabia y decepción ante su entorno.
Un medio que no les comprende, se burla de ellos y desprecia.
(Colegas,
críticos
e incluso su propia familia no comprenden el trabajo de
Ensor. Los primeros se niegan a exponer sus cuadros, los
críticos le desdeñan y se mofan de él,
los habitantes de Ostende le toman por loco. Ensor se revela
contra el estado de las cosas y presenta en sus cuadros
al mundo como un infinito desfile de carnaval con seres
estúpidos, infantilizados,
MÁSCARAS
y MÁS MÁSCARAS
Ensor
(60) crea todo un universo de máscaras variopintas en
sus cuadros. Con muy pocos trazos era capaz de captar en
su bocetos expresiones y muecas de la gente. Utilizando
procedimientos semejante al de los caricaturistas: exageración,
simplificación, deformación, Ensor construye
múltiples fisonomías:
-
Horribles caras con las cuencas de los ojos vacías
y bocas de colores estridentes
- Rostros comunes
con aspecto de estupidez que miran fijamente al espectador
con sonrisa maligna....
UNA MASA AMENAZANTE
Las
máscaras
se diluyen entre la masa que avanza sin descanso, engullendo
a cualquier individuo dentro de su cuerpo. Una masa amenazante
que se identifica con lo feo y grotesco, también
hipócrita del rostro de la máscara.
UN MUNDO DE
CARNAVAL
La
máscara
y el individuo se funden en figuras trágico-grotescas
que reflejan el mundo interior de Ensor, sus miedos y sus
visiones.
Ensor
se ve influenciado poe la extraordinaria tradición carnavalesca
de la ciudad de Ostende. La ciudad se convierte en un escenario
grotesco y fanstasmal, lleno de figuras enmascaradas y
disfrazadas. El carnaval supone un cambio bienvenido en
la monotonía diaria en el que la ciudad despierta
del letargo invernal, una breve distracción y una
tregua pasajera en la dura lucha diaria , pero el carnaval
también es un anárquico mundo al revés,
en el que se invierten y se llevan al absurdo las relaciones
políticas y sociales reales, en el que toda autoridad
es objeto de escarnio.

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