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El Budismo, un camino por andar

Nuestros principales objetivos en nuestras vidas, aquellos que perseguimos obsesivamente todos los días son: el dinero, la seguridad, el respeto, el poder, la paz, la educación, el amor la fe... Y pese a conseguir alguno de ellos o todos en cierta medida no nos encontramos satisfechos. La idea de la muerte nos acecha y nos produce una desazón aterradora por lo inevitable. La sensación de vaciedad, de insustancialidad de nuestra existencia cada vez se hace más patente haciendo que nuestra experiencia vital se convierta en algo anodino, monótono y gris.

Nos encontramos inmersos en una sociedad tecnificada y economicista. Donde las personas reciben un trato despersonalizado en una atmósfera fría y aséptica. Donde cualquier conducta y cualquier respuesta se encuentra regulada. Donde las reacciones espontáneas son consideradas como peligrosas y excéntricas. Las reglas mandan, las reglas son respetadas haciendo que nos comportemos de forma servil y uniforme.

Ante este panorama nos sentimos desconcertados y confusos. Prisioneros de nuestra ignorancia e impotencia y no encontramos la forma de escapar del laberinto.

Como escribía el filósofo chino Yang Chu en el siglo IV antes de nuestra era: "Avanzamos en el mundo por un surco estrecho, preocupados por las cosas insignificantes que vemos y oímos, obsesionados por nuestros prejuicios, y pasamos de largo por las alegrías de la vida sin ni siquiera darnos cuenta de que nos hemos perdido algo. En ningún momento probamos el vino embriagador de la libertad. Somos como prisioneros encadenados en el fondo de una mazmorra". Ni siquiera hemos empezado a vivir de verdad, liberados de la carga del miedo, el dolor y la frustración, cuando ya debemos de abandonar esta vida que pasa tan rápida.

El estado de nuestra mente es uno de los puntos fundamentales que nos impiden liberarnos de nuestra pesada carga. Sumidos en el dolor y la ansiedad, a menudo no nos damos cuenta de que es precisamente nuestro confuso estado mental lo que nos ata. Esclavos sin remedio de la incertidumbre y el miedo, deseamos liberarnos de la confusión y el descontento. Pero nuestros esfuerzos casi siempre son infructuosos.

La filosofía budista, basada en las enseñanzas de Buda, tratan de ayudarnos a interpretar la realidad desde otro prisma con el fin de encontrar la liberación y la paz de nuestro espíritu. Para ello Buda marcó algunas pautas generales a modo de consejos a seguir. A continuación los recogemos de forma esquemática, acompañado de un breve análisis. En números sucesivos Fractalia tratará de incidir con mayor detenimiento en cada uno de ellos.

1. LA REALIDAD COMO UN TODO

Alcanzar el conocimiento significa ver las cosas como son y no como creemos o desearíamos que fueran. Para ello es necesario liberar la mente de prejuicios. Liberar la mente de la confusión. No basar todo en la lógica, en las apariencias o especulaciones en los rumores, en las tradiciones o en las opiniones de las gentes.

Es imprescindible para ello examinar y ver por uno mismo la realidad como un todo. Evitar juzgar la realidad que percibimos de forma fragmentada e intentar encajarla dentro de un todo más amplio y complejo.

El budismo recoge las enseñanzas de aquellos que están "despiertos". De aquellos que aspiran a "ver" la realidad tal como es. El buda-dharma o enseñanzas de Buda trata de conseguir el que nos deshagamos de prejuicios y creencias para ser capaces de ver las cosas como son y no como esperamos, deseamos o creemos que deben ser.

2. CONFUSIÓN CRÓNICA, FUENTE DE DOLOR

El estado de tristeza, de insatisfacción profunda y permanente es una constante que nos acompaña durante toda nuestra vida. Siendo por tanto el dolor y el sufrimiento la primera verdad de la existencia.

Todo el dolor que nos causamos a nosotros mismos y que causamos a los demás (odio, guerras, humillaciones, manipulación...) provienen de nuestros actos. Y estos actos encuentran su germen en nuestros corazones y nuestras mentes; siendo todos fruto de la confusión.

La confusión crónica que se transmite de generación en generación, de padres a hijos sin encontrar fin, nace de el empecinamiento patológico que sufrimos de querer ordenar el mundo, de querer controlar y manipular en nuestro beneficio el orden cambiante de las cosas. Los problemas son infinitos, mutables e inagotables. El principal problema de todos nuestros problemas, el que nos sume en la confusión y nos hace sufrir es "el querer (desear insistentemente) no tener problemas".

3. EL ESTADO DE LAS COSAS: NO IR EN CONTRA DE LA INCLINACIÓN NATURAL

Intentemos aceptar "el estado de las cosas". No podemos hacer cambiar el estado del mundo. Algún día la gente que queremos morirá, los perros seguirán ladrando y alguno de ellos alguna vez nos morderá y por mucho que luchemos en contra siempre habrá accidentes o delitos.

Debemos respetar el alma de las cosas y aceptar humildemente la inclinación natural de la realidad.

4. LA INSATISFACCIÓN

La ignorancia, la ceguera que padecemos nos impide discernir y comprender la Realidad que nos rodea. El deseo insistente y enfermizo que nos invade, nos hace anhelar que la realidad siempre sea lo que no es. El ansia, la sed de siempre algo distinto a la Realidad hace nacer en nosotros la insatisfacción.

Para liberarnos de esta causa persistente de sufrimiento es necesario "comprender" la realidad y aceptarla en su estado natural. Entonces podemos decir que hemos alcanzado el estado de "iluminación" o "nirvana" (libertad mental).

5. DOS HECHOS IRREFUTABLES:

a/ LA VIDA ES EFÍMERA: Somos seres efímeros sujetos a la muerte. Seres en continuo proceso de cambio o transformación. De esta forma cada minuto que pasa estamos muriendo un poco. No obstante al siguiente instante renacemos. Este continuo proceso de renovación energético que experimentamos es el que hace que nuestras vidas sean tan vibrantes y fascinantes.

Aferrarnos a las cosas, para detener el cambio (el tiempo) es el principal error que cometemos y la mayor fuente de aflicción y preocupación de nuestra vida.

b/ UNO ES SU PROPIO REFUGIO, SU PROPIO SANTUARIO: "No busquéis refugio en nadie que tengáis cerca. Sed todos, vuestro propio refugio y santuario. Sed todos una luz para vosotros mismos; no acudáis a ningún refugio externo" Budha

El Buda-dharma, para encontrar refugio y santuario en nuestro interior, nos invita a fijarnos en cada momento, con esfuerzo, plena conciencia y meditación, en lo que experimentamos y sentimos.

6. EL DUHKHA, INSATISFACCIÓN Y SUFRIMIENTO

El Buda-dharma compara la vida humana con una rueda desajustada de un carro. A cada vuelta de la rueda (a cada día que pasa en nuestras vidas) experimentamos de forma insistente, dolor. El placer que hay en la vida al final cesa y siempre vuelve la molestia y el fastidio. No podemos hacer nada para mantenerle a raya. Hagamos lo que hagamos, nuestros problemas de siempre aparecen y continúan existiendo.

Existen dos tipos de dolor o duhkas:

- El dolor físico. El sufrimiento físico aparece cuando algo en nuestro cuerpo está descentrado.

- El dolor mental. El sufrimiento mental surge siempre que sentimos que hay algo descentrado en nuestras vida, en la de los demás, en el mundo en general. También aparece cuando no conseguimos lo que queremos, o cuando tenemos que vivir con algo que no nos gusta.

La única forma de combatir el dolor (sufrimiento) es afrontarlo directamente. Siempre darle la cara. El dolor por otra parte nunca se puede soslayar, ni evitar.

7. EL DUHKHA O EL CAMBIO, UN FLUJO CONSTANTE

La principal fuente de aparición del sufrimiento e insatisfacción es nuestra costumbre de intentar controlar y manipular nuestras vidas, las relaciones o acontecimientos. Esa tendencia nos crea frustración y ansiedad ante los cambios continuos que se producen en las circunstancias que rodean cualquier situación. Controlar el cambio, el flujo continuo parece completamente absurdo. Pues precisamente eso es lo que de forma enloquecida y sin descanso hacemos día trás día.

Tratamos de concretarlo todo, de arreglarlo todo en nuestra cabeza, para así encontrar desesperadamente la sensación de que existe un significado, un propósito, un alivio. Nuestras mentes excesivamente racionalizadoras tratan de conceptualizarlo, clasificándolo todo, registrándolo para así encontrar seguridad. De esta forma nos olvidamos que la Tierra encierra en su funcionamiento un secreto que nunca se puede desvelar en su totalidad. Hemos olvidado la magia, el misterio de la existencia. Queremos, presuntuosamente, querer todo entenderlo. Y una y otra vez nos vemos burlados cayendo en el reino todopoderoso del caos, del desatino, el mundo del desajuste marcado por arcanos designios.

Este estúpido ejercicio nos genera destrucción, dolor y agotamiento físico y mental. Es decir , Duhkha.

8. EL DUHKHA Y EL DESEO

El anhelo es la principal fuente de sufrimiento en sus múltiples y variadas posibilidades.

  • Anhelo o ansia por existir (miedo a la muerte).
  • Anhelo de dejar de existir (Intento de librarse de este mundo de dolor y aflicción)
  • Deseo puramente físico o sensual
  • Deseo o búsqueda de estímulos intelectuales (entretenimientos, arte, equilibrio emocional etc...)

¿Cómo apaciguar o acallar el inagotable, el insaciable deseo de: - fama, dinero, amor, ausencia de dolor, placeres etc....?

Si estamos programados para no estar nunca satisfechos, ¿Cómo vencer la confusión de nuestra mente y llegar a entender el verdadero significado de la realidad en la Tierra?

Debemos de comprender y aceptar los siguientes hechos demostrables con la experiencia:

  • 1/ Los buenos tiempos vienen y se van. Lo mismo pasa con los malos tiempos.
  • 2/ Tanto los buenos como los malos tiempos, en el fondo, están fuera de nuestro control
  • 3/ Intentar controlarlo todo es absurdo. Y sólo nos crea aflicción y destrucción.
  • 4/ Una vez aceptada nuestra incapacidad de manipular la realidad, es mejor relajarse y vivir plenamente cada instante.
  • 5/ Es necesario preparar las cosas para el futuro, pero no aferrarnos a la esperanza de obtener unos resultados determinados.
  • 6/ Centremos nuestros esfuerzos en la misión tan importante de "estar". Estar presentes. Estar "despiertos" para ver la realidad y hacer frente a la ignorancia y al capricho.
  • 7/ Es necesario para liberarse del "sufrimiento" dejar de ser esclavos del "ansia" y del "deseo".

No aplastes tu deseo, no intentes reprimirlo, puesto que tan sólo conseguirás alimentarlo e intensificarlo. La cuestión no es aniquilar el deseo, sino observar, ver, analizar las inclinaciones mentales, la intención y la voluntad, nuestro deseo imperioso para encauzarlo acorde la verdadera realidad.

9. LA SELECCIÓN Y LA ELECCIÓN

Nuestra mente conceptual está llena de inclinaciones, llena de elecciones y selecciones, de ansias y anhelos. Elegir y seleccionar es la peor dolencia mental que padecemos. Como un proverbio alemán dice: "Quien tiene que elegir, sufre un tormento". Asi nosotros lo padecemos y nuestra mente cada vez m‡s , enferma con el sufrimiento.

Nuestras vidas se vuelven complejas, ajetreadas e inutiles. Nos llenamos de una sensación de vacuidad e insensatez, los pequeños caprichos, las manías, los antojos fruto de la insatisfacción y la frustración hacen que nuestra mente se vuelve complicada y esto hace que nos embargue una confusión todavía mayor.

La elección obsesiva y reiterada de asuntos inconsecuentes, de nimiedades no nos proporcionan ningún tipo de librtad; por el contrario son un absoluto engaño que creyendo obtener placer de ellas, en realidad tan sólo alimentan la insatisfacción. Sin darnos lo que realmente estamos haciendo es herirnos aún más. El ansia, el anhelo, la selección y elección obsesiva son las nimiedades que invaden nuestra vida diaria construyendo entorno a nuestra persona una jaula de gruesos barrotes.

10. LA INTENCIÓN

El bien y el mal son conceptos relativos. Tan sólo son creencias, juicios, ideas basadas en un conocimiento limitado y en nuestras diversas inclinaciones mentales. ¿Quién puede saber en un momento dado lo que es bueno y lo que es malo?

El hombre, cargado de propósitos, esclavo de su intención, siempre lucha a brazo partido contra las circunstancias, haciendo lo posible para provocar el desenlace que desea. El hombre, sin darse cuenta, lucha con denuedo en contra de la Naturaleza. Actuar sin intención siginifica, actuar desde y a partir de un Todo. Ese Todo no es sino la comprensión de la Totalidad del universo. Ver el Todo, es conocer la verdad.

11. EL NIRVANA O LA DESAPARICIÓN DEL DUHKHA

Se entienda por el logro del estado de "Nirvana", la desaparición del duhkha, es decir el fin de la confusión, del pesar, de la pérdida, del sufrimiento.

Es necesario aceptar que nosotros somos seres nacidos, construidos y condicionados en el duhkha o sufrimiento. El nirvana es la escapatoria a esa condena genética.

Nirvana es ver nuestra situación tal como es:

1/ Somos entidades no aisladas y que no perduramos en el tiempo (todos acabamos con la muerte

2/ Todo es devenir y está en continuo movimiento. Nuestro cuerpo, nuestra mente, los pensamientos, juicios y sentimientos fluyen, brotan y mueren continuamente. Todo es cambio, nada perdura.

Sin embargo, no aceptamos ninguna de las dos premisas antes citadas. Los hombres nos creemos inigualables, siempre exclusivos; culpa de ello es nuestro poderoso "ego". También creemos poseer la capacidad de hacer que las cosas permanezcan estables e incluso dentro de nuestra incauta osadía la de perdurar nosotros mismos. Este esquema mental completamente desviado de la realidad, nos causa sufrimiento.

12. EL ORIGEN DEL SUFRIMIENTO

Anhelamos la permanencia en el mundo y el resultado es que sufrimos continuamente. Buscamos la estabilidad y no la encontramos, pues todo es constante devenir y cambio; y entonces sufrimos. El movimiento continuo, el constante surgir y desaparecer de los elementos nos crea inseguridad y miedo y eso nos causa dolor.

Los esfuerzos realizados por controlar las cosas con el fin de conseguir un objetivo determinado, siempre son infructuosos. Siempre nos crea, por tanto frustración, ansia e insatisfacción realimentando nuestro sufrimiento.

El dolor de fondo del corazón seguirá siendo omnipresente e inextinguible. La capacidad de desear es insaciable. Los antojos son infinitos y siempre nuevos, así como las necesidades a las que estamos sujetos. Nada de lo que podamos imaginar poseer nos satisfacerá plenamente.

Por tanto, debemos de darnos cuenta que somos incapaces de controlar las cosas si queremos parar la cadena del sufrimiento.

13. VER LAS COSAS COMO SON. DESPERTARSE A LA VERDADERA REALIDAD

No hay que dejarse atrapar en una perspectiva en particular, no hay que dejarse atrapar por las ideas, los conceptos, las creencias o las opiniones.

La única perspectiva válida, que es la que adopta el budismo, es aquella en la que se ven las cosas como son. Una perspectiva basada pues en el constante devenir del mundo, sin unas características particuales, ya que las cosas están en constante movimiento y evolución.

Cuando nos aferramos a una identidad, es fácil que nos ofendan, ya que nos encerramos en formas de ver, pensar, sentir y reaccionar demasiado rígidas. Al ser la realidad múltiple, la desilusión y la ofensa siempre aparecen en nuestra mente, pero en realidad somos nosotros mismos los que nos equivocamos.

El mundo es absolutamente flexible, luego nuestra perspectiva del mundo ha de serlo también. El mundo ha de verse como un todo dinámico que fluye y se transforma continuamente y en el que nosotros nos encontramos integrados.

El mayor logro que podemos conseguir es moldear nuestra mente de tal forma que se convierta en una mente flexible, sin trabas, no sujeta a estructuras mentales rígidas.

Una mente que perciba la realidad inmediata tal como es, sin la distorsión provocada por fantasías, gustos o aversiones, caprichos, temores o carencias.

14. COMO GANARSE LA VIDA, SIN PERVERTIR NUESTRA ESENCIA

Cualquier ocupación es válida y honorable a fin de que que ésta promueva y fomente la intuición, la honestidad y la armonía. Estas tres cualidades son muy difíciles de alcanzar en cualquiera de los trabajos de la sociedad occidental basados en la altísma competitividad, la eficacia, el rendimiento y la automatización de los procesos productivos.

Ganarse la vida sin causar daño a los demás, ni hacérselo a uno mismo. Esta es la recomendación, un medio de vida recto y acorde a la inclinación natural de cada uno. Para ello es necesario tratar de humanizar al máximo la profesión y buscar en ella la armonía, la alegría, el bienestar, la cooperación y la paz mental.

15. ATADURAS, CADENAS AUTOIMPUESTAS

En la sociedad opresiva y uniformada que hemos construido, cada día, creamos a nuestro alrededor más cadenas que nos sujetan y nos atenazan. Lo mismo hacemos con la gente que nos rodea. Buscamos seguridad y bienestar por encima de cualquier otra cosa y a cualquier precio. A cambio entregamos nuestra libertad y nuestra esencia, convirtiéndonos en seres atrapados en las redes de la irrealidad.

A la hora de educar a los hijos, toda esta sensación de opresión y hartazgo se transmite, condenando a los vástagos a transitar por el camino de las ataduras.

La única forma de ser libres en cada momento es convertirnos en lo que ese momento es; tranformándonos y dejando la mente y el cuerpo fluir, La pespectiva que mantenemos acerca de nosotros mismos y del mundo suele ser inmóvil. Pensamos que tanto nosotros como los demás y las cosas son algo fijo y para una mayor comprensión ponemos etiquetas rígidas. Alguien es tímido o nervioso, reservado u optimista. Nuestra mayor afición es encasillar todo en grupos, comportamientos, hábitos, creencias. De esta forma nos aferramos a nuestra forma de pensar dando la espalda a la realidad; viviendo de suposiciones, deseos y ficciones.

16. CONGELAR, ORDENAR, ENCASILLAR, CONCEPTUALIZAR

"Las nubes pasan y la montaña sigue donde está, observándolo todo sin aferrarse a nada."

La interpretación a esta máxima es la siguiente:

- Los pensamientos, las sensaciones y las emociones vienen y van dentro de nuestra mente. Pero no se quedan. Se juega, flirtea o se fantasea con ellos; persisten y se ramifican en otros pensamientos en un proceso eterno.

Controlar el mundo, tratar de capturar o encapsular la realidad para así explicarla y manejarla es imposible. Como ya antes dijimos el mundo es cambiante y múltiple en sus manifestaciones, por lo tanto su ordenación es imperfecta. Si no aceptamos esta realidad nos veremos afectados por la confusión, la paradoja, las dudas, la confrontación y la discrepancia y por el desasosiego.

Una mente flexible, libre de dogmatismos, intolerancia y arrogancias. Una mente que deje de buscar resultados concretos y que se acomode a la fluidez de las cosas, es la mente que debemos tratar de conformar con esfuerzo y sentimiento.

17. HEMOS DE ADMITIR:

  • 1/ Que no podemos comprender la ralidad en su total extensión haciendo uso de nuestro limitado intelecto
  • 2/ Que no podemos someter la realidad a una visión estática
  • 3/ Que todas nuestras explicaciones e interpretaciones del mundo han de ser necesariamente provisionales
  • 4/ Que no podemos encuadrar en estructuras rígidas el movimiento y el devenir que dominan y fundamentan la realidad
  • 5/ Que la realidad no se puede reducir a un sistema conceptual; la realidad se puede percebir pero tan sólo como cambio continuo

18. LA NO-INTENCIÓN

"El dolor profundo y sordo del corazón proviene de una vida dedicada a buscar un sentido. Pero es precisamente nuestro deseo de encontrar un sentido lo que provoca la falta de él". El deseo siempre crea desasosiego.

Estar siempre atento es lo mismo que decir estar despierto. El budismo nos propone siempre mantenernos despieros a la realidad del presente y ser consciente de lo que pasa en el momento. Estar despierto también significa ser consciente de la intención de cada uno, para así poderla controlar.

La intención supone una fuente de sufrimiento. La inclinación hacia el deseo o hacia la aversión rompe la armonía de la persona generando desazón y dolor. Nuestra intención ha de ser controlada de tal forma que tan sólo supusiera "el estar despierto". Es lo que conocemos como "no-intención". Estando despierto y habiendo controlado la intención, podemos romper la cadena de sufrimiento y confusión que tanto daño nos provoca. No estar despierto implica confusión, dolor, sufrimiento; en definitiva "duhkha".

Una de las claves de la armonía es no castigarse, no torturarse uno mismo, por las decisiones adoptadas.

19. NATURALIDAD, ESPONTANEIDAD

"Nos hemos vuelto artificiales y nos hemos hastiado de nostros mismos y de nuestro entorno".

Actuar en cada momento de forma natural, afrontando cada situación concreta con espontaneidad es estar más cerca de la esencia de cada uno. Primer paso para alcanzar la paz y la armonía. No seguir ningún manual rígido de normas estrictas, siempre contradictorias y relativas.

Muchas personas padecen de la enfermedad obsesiva de quere controlar todo: cosas, personas y hechos. Personas altamente inseguros, que desconfían de sus capacidades, para corregir su debilidad, quieren continuamente imponer normas y controles sobre todo lo que les rodea. El único resultado obtenido es crear una atmósfera tensa, unambiente enrarecido, puro artificio asfixiante que les aleja de la naturalidad y del estado propicio para restablecer la armonía.

Tendemos, por tanto, a organizar nuestra mente en función de unos rígidos patrones de voluntad, según una serie de normas que tenemos asumidas desde nuestra infancia, y que se manifiestan automáticamente en nuestra forma habitual de pensar y actuar. Se puede decir que somos programados para regular y encerrarar nuestros comportmientos y los de los demás en unos valores únicos y discriminatorios.

La tendencia generalizada en Occidente es intentar manipular el mundo y a las personas. El mundo es una enorme cárcel, con millones de pequeñas celdas insertadas en las cabeza de cada ciudadano. Atrapados en la confusión de un férreo economicismo. Donde las oportunidades de crecer y de liberar la mente de las consignas utilitaristas son nimias. Esclavos del miedo y de la soledad. Víctimas enloquecidas de un sistema que impone la culpa y el pecado como sistema represor. Enfermos de la avaricia y de la mentira, en un mundo ficiticio; donde la vida fluye adormecida.

Una sociedad mal intencionada, envilecida, cuyos propósitos apuntan de forma subrepticia al engaño, la irritación y la simulación. Una sociedad, metástasis degenerativa, que contagia lentamente las mentes de otros seres aún esperanzados.

20. NOSOTROS NO SOMOS NADA EN CONCRETO

Tan sólo somos movimiento, cambio y devenir.

Todas las cosas surgen juntas o dependientes unas de otras. Nada aparece por sí solo; todo cuanto experimentamos aparece en un contexto y por oposición a un trasfondo de otras cosas que siempre dependen unas de otras al tiempo que se condicionan. Por lo tanto podemos decor que nada es nada en concreto, que nosotros tampoco somos nada en concreto porque las realidades son siempre "en un momento" y dependientes unas de otras .

Reconocer que no somos nada en concreto significa ser capaz de adoptar una actitud flexible ante la vida. Analizando con calma y sabiduría cualquiera de los múltiples cambios que experimentamos y que acontecen en nuestro entorno y que siempre nos producen dolor y sufrimiento.

Las personas rígidas, refugiadas en un rancio conservadurismo, atenazadas por el miedo y el resentimiento están provistos de una moralidad frágil, inflexible y precocinada. Personas de mente estrecha, mentalidad programada, llena de estorbos y perturbaciones, repleta de manías y tortuosos deseos.

21. ESTADO MENTAL FRAGMENTADO

Hemos de analizar en cada momento (siempre en el presente) con esfuerzo y detenimiento nuestras vidas, nuestro modo de actuar, de hablar y de ganar el sustento, así como todo ello referido con los demás.

Nuestro análisis siempre ha de hacerse con una visión de cada situación en cada momento y desde la totalidad del mundo cambiante. Los estados menatales fragmentados que invaden nuestro pensamiento nos empujan a manipuar y controlar el mundo. Sufrimos de una visión del mundo dividido en diversas formas y conceptos y con sus componentes o elementos enfrentados. De esta forma siempre vemos la realidad fracturada, desgajada en pequeñas porciones sin poder asimilarla y comprenderla en su totalidad, engañándonos y confundiéndonos. Sólo nos fijamos en una pequeña parte de la realidad aquella que nos llama por el deseo o el miedo, olvidándonos del resto de su esencia.

Evitar todo cuanto pueda dividir y enfrentar a las personas, hacer lo posible por generar armonía y unidad. Vivir de forma natural y flexible y acomodarse al cambio, como la hoja que cae, como el viento que sopla.

De esta forma conseguiremos acercarnos al logro de un estado mental consciente, global, completo e integrado.

22. DE NUEVO EL OBSESIVO AFÁN DE CONTROLARLO TODO

La obsesión que sufre el mundo occidental hace que nos esforcemos insistentemente po controlar las cosas, por ser o parecer distintos, por lograr algo nuevo o mejorar continuamente las situaciones o a nosotros mismos. El hambre de ser, de sentirse vivos, el afán de vencer el desasosiego que nos invade, nos hace realizar movimientos desesperados pretendiendo cambiar sin sentido la fachada de las cosas, así como imponer rígidos controles y disciplina en nuestras vidas para de alguna forma sentir que nuestra vida tiene algún sentido y que al menos somos dueños de ella de alguna forma. Pero muy pocos somos honestos con nostros mismos y miramos dentro de nosotros, para averiguar que es lo que realmente falla para cambiarlo.

La fijación por conseguir resultados y obejtivos cada vez más rápidos y espectaculares tan sólo agravan el problema generando nuevas frustraciones, al no ver cumplidos las expectativas.

Tratar de controlar las personas, las cosas, las situaciones, nuestras propias inclinaciones e impulsos es trabajo infructuosos, al no tener casi siempre ninguna influencia sobre ellas. Lo único que conseguimos a cambio es malgastar nuestras fuerzas, dispersar y fragmentar nuestra fuerza mental.

Por lo tanto es fundamental no obsesionarse con las cosas. No huir del presente, olvidarse de los resultados y actuar según la inclinación mental propia. Ensoñaciones y pensamientos futuros, antiguos pesares, recuerdos dolorosos nos hacen permanecer desconctados del mundo y de nosotros mismos, alejándonos del momento presente, el único real e importante.

23. DE NUEVO EL CULPABLE, NUESTRO ESQUEMA MENTAL

Si dentro de nosotros el día está gris, también lo está fuera. No obstante, todas nuestras sensaciones son transitorias y pasajeras. Por ello no debemos de concederlas tanta importancia y urgencia. Las sensaciones experimentadas influyen en nuestras emociones y acciones perturbando nuestra estabilidad. Debemos observrlas y entenderlas para conseguir sentirlas sin necesidad de actuar.

La mente es la culpable en gran parte de nuestra confusión y sufrimiento. La mente farfulla y da vueltas continuamente a un sinfín de pensamientos, sensaciones y fantasías, olvidándose de la realidad verdadera que es la del momento presente.

24. EL ZAZEN O MEDITACIÓN SENTADA

El cuerpo, la mente y la respiración, son los tres elementos que entran en juego a la hora de practicar el "zazen". La respiración ha de realizarse siemrpe de forma generosa a través de la nariz. Respirar hondamente inhalar y exhalar. Respirar con naturalidad sin hacer ruido. El objetivo que se persigue es anular todos los movimientos de la mente consciente.

Recomendaciones:

  • Una habitación tranquila.
  • Comer y beber de forma moderada.
  • Olvidarse de todo lo que se tiene entre manos y cancelar todo los compromisos.
  • No pensar en lo crees que está bien o mal.
  • No sopesar pros y contras referido a todo.
  • Anular todos los pensamientos e ideas.

25. EL CINISMO Y EL DOGMATISMO

Son los dos peligros más frecuentes a los que recurrimos para dar sentido a nuestra vida, cuando no encontramos ningún sentido a la existencia.

26. LA DUDA

Detrás de nuestras creencias, opiniones y conceptos hay un mar infinito de incertidumbre. Cualquier idea encuentra su idea contrapuesta, cualquier concepto se enfrenta a otro antagónico. De esta forma nunca sabemos con certeza que interpretación de la realidad es la verdadera, luego no nos queda más remedio que experimentar la duda.

El remedio a la angustia y sufrimiento que nos produce la duda es acercarnos a la realidad a través de una visión globalizadora, de la que nosotros formemos parte, integrados dentro del Todo universal.

Todos los conceptos inventados, de los que hacemos uso con el afán de clasificar la realidad para controlarla y manipularla, no tiene ninguna consistencia puesto que la realidad está en continuo movimiento y evolución.

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