DULLE GRIET (1562)
La avaricia desenfrenada. Dulle
Griet corre con su botín, dirigiéndose hacia
las puertas del infierno. Las puertas del infierno no son
sino las fauces de una bestia humana.
La mujer Dulle Griet, personaje
popular en Flandes, personifica la avaricia extrema. Dulle
Griet se apodera de platos y sartenes de casas ajenas. Su
figura se nos presenta carente de todo encanto de femeneidad:
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Piel mortecina
-
Vestida en andrajos,
con una armadura cubriendo su pecho
-
Andares torpes
y sibilinos con una única intención poner
a salvo su botín.
En el siglo XVI, la mujer se encontraba
absolutamente oprimida. Privadas de todo derecho, el padre
y su marido disponían de sus bienes. Comadronas y
mujeres sabias fueron las víctimas más corrientes
de "La caza de brujas". También la iglesia
oprimía a la mujer, considerándola inferior,
menos perfecta que el hombre por haber nacido después
del hombre y heredera de las cualidades de Eva: de naturaleza
antojadiza, voluble y astuta.
LA CAÍDA DE LOS CIEGOS
(1568)
Jesucristo dijo refiriéndose
a los fariseos: "Si un ciego guía a otro ciego,
ambos caerán en el foso".
En la sociedad en que Bruegel
vivió era normal ver a grupos de ciegos recorriendo
el país, mendigando por el campo y las ciudades.
Bruegel los pinta en esta ocasión sin ningún
tipo de compasión y con una exactitud fisiológica
sorprendente. Es posible descubrir el tipo de enfermedad
que sufre cada uno de ellos: leucemia en la córnea,
catarata negra; al ciego que cae le sacaron los ojos...
La visión de Bruegel respecto a
los desvalidos está desprovista de compasión,
afecto poco difundido en el Siglo XVI. Había demasiados
desgraciados para pararse ha compadecerlos.
Bruegel, escéptico con la condición
humana. Un hombre artífice de guerras y luchas estériles
por motivos de ideología, que resulta a ojos del pintor
una criatura innoble.
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